September-December 2001

Declaración del Partido de Libertad Socialista
acerca del terrorismo político y de los atentados del 11 de septiembre

El 11 de septiembre, miles de personas trabajadoras comunes y corrientes — bomberos, trabajadores de restaurantes y oficinas, empleados del estado, conserjes y personal de rescate, muchos de los cuales eran sindicalistas — murieron o sufrieron lesiones como resultado del increíble asalto aéreo al World Trade Center y al Pentágono.

En el Partido de Libertad Socialista estamos tristes por este salvaje ataque contra hombres y mujeres como nosotros mismos que luchamos contra la discriminación cotidianamente y pugnamos por satisfacer las necesidades de nuestras familias, con frecuencia sin la ayuda del gobierno. Somos conscientes del sufrimiento que surge cuando los proveedores del pan pierden sus empleos y, sobre todo, sus vidas.

Dichos trabajadores, brutal e irrevocablemente marcados por este acto de venganza política, son las víctimas inocentes de los líderes imperialistas que hablan de paz a la vez que ordenan asesinatos y raptos políticos, embargos y bloqueos, bombardeos aéreos y normas del FMI que de manera rutinaria causan un gran sufrimiento en todo el mundo.

Muchos de los trabajadores de EE.UU. se llevaron una gran sorpresa al descubrir durante esta crisis que ellos también habitan un mundo inseguro. Por desgracia, ése es un hecho que los trabajadores de otros países, sobre todo los del Tercer Mundo, ya saben después de décadas de intervención militar y diplomática de los EE.UU.

A medida que el país busca respuestas, aquéllos que desean evitar otra catástrofe terrorista en los EE.UU. primero deben preguntarse por qué hombres inteligentes organizarían un ataque tan devastador. La caracterización por parte del Presidente Bush del desastre del 11 de septiembre como "el bien contra el mal" es un disparate supersticioso destinado a estimular el sentimiento nacionalista en pro de la guerra. Los responsables fueron motivados, no por Satanás, sino por su experiencia política en un mundo dominado por el "Imperio americano."

Este ataque no tiene nada de "disparatado." Suponiendo que fue perpetrado por opositores de los EE.UU. del Oriente Medio o de cualquier otro sitio, es horriblemente lógico, dada la situación del mundo y la guerra de clases de hoy día. La instalación y provisión de armas a los regímenes "clientes" de los EE.UU. en todo el mundo que, a su vez, oprimen a sus propios pueblos; los asesinatos de líderes reconocidos públicamente como en Palestina; el dinero y personal de la CIA que son suministrados para crear escuadrones de la muerte y extremistas islámicos reaccionarios como los Talibanes de Afganistán; el arrogante abandono de la Conferencia Mundial contra el Racismo por parte de los EE.UU.: todas estas cuestiones hacen que prospere el terrorismo.

Cuando el gobierno de los EE.UU., en representación de las transnacionales gigantescas, gobierna al mundo por medio del terror militar, la intimidación diplomática y el chantaje corporativo, ¿cómo podemos esperar que los pueblos que viven en estas condiciones — frecuentemente sin vías democráticas algunas para expresar su oposición — soporten dicho castigo con los brazos cruzados? Los trabajadores de EE.UU. nunca estarían de acuerdo en que les hicieran lo mismo a ellos y no les debería sorprender que el resto del mundo también luche contra la represión, la manipulación y la explotación.

A la vez que es necesario comprender por qué se opta por los ataques terroristas, el Partido de Libertad Socialista no los apoya. La introducción al folleto de León Trotsky llamado Contra el terrorismo individual afirma que el terrorismo es "un intento de sustituir las hazañas técnicas de un grupo pequeño con el movimiento social necesario para las masas." Y el terrorismo proporciona una excusa para el incremento en la represión gubernamental en casa y en el extranjero — dañando así, no sólo a los individuos directa e inmediatamente afectados, sino a la clase trabajadora internacional en su totalidad. Sin duda, la causa de la cooperación entre la gente trabajadora de todo el mundo se ha visto gravemente afectada por este acto.

Los funcionarios de EE.UU. ya están usando los ataques de Nueva York y Washington, D.C. como un poderoso pretexto para limitar a los radicales, los activistas de la paz, los inmigrantes y las libertades civiles como sucedió después del bombardeo de la ciudad de Oklahoma en 1995. Están propiciando un ambiente xenófobo, a pesar de su retórica vacía en el sentido de que se oponen a los crímenes de odio. En realidad, sus acciones hablan con más fuerza que sus palabras. De momento, ya es "antiamericano" el ser de cierto color o nacionalidad o el hablar con acento.

Como es evidente, los actos de terrorismo movilizan a los trabajadores en respaldo de su propia clase corporativa y en contra del enemigo "extranjero." Hoy día, los medios están llenos de llamados en pro de la venganza contra los Estados y las organizaciones políticas árabes, preparando así el camino para que la administración de Bush canalice dinero para la "seguridad nacional," el incremento en el gasto militar y las ayudas financieras a las corporaciones. Los recortes al cuidado médico, la educación, el adiestramiento profesional y la seguridad social son inevitables.

En este momento no se sabe quién es el responsable de los ataques, aunque ya se les está culpando a los radicales árabes. Pero está bien claro quién se beneficiará: los defensores de la guerra, los militaristas y los derechistas que quieren destruir la constitución de los EE.UU., y los usureros que obtendrán ganancias del incremento del gasto militar.

El Partido de Libertad Socialista (Freedom Socialist Party, o FSP) ya está trabajando con otros socialistas y activistas del movimiento para combatir la inercia de guerra que están creando el Presidente Bush, los políticos demócratas y republicanos y la OTAN. Al mismo tiempo, estamos ofreciendo nuestro apoyo a blancos potenciales del racismo, la xenofobia y la persecución del FBI. Creemos que es especialmente importante defender al movimiento que lucha contra la globalización, cuyo trabajo estimula el internacionalismo y la unidad con respecto a las necesidades de los más oprimidos.

El FSP seguirá luchando por un mundo en el cual todos los trabajadores puedan gozar de la libertad de expresión, de salarios razonables y de un ambiente libre, no sólo de contaminación, sino de prejuicios. Esperamos participar en la transformación de los trágicos sucesos del 11 de septiembre en una oportunidad para la educación, la solidaridad y el avance de los ideales socialistas.

Publicado el 14 de septiembre, 2001. Esta declaración puede ser copiada y distribuida sin enmendaduras. Para más información, ponte en contacto con la Oficina Nacional del Freedom Socialist Party en 409 Maynard Ave. South #201, Seattle, WA 98104. Teléfono: 206-682-0990. E-mail: . Sitio de la Red: www.socialism.com.

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