Mujeres Radicales
La guerra contra las feministas de Nicaragua
Laura Mannen
volume:  
volume 30
issue 1
febrero de 2009
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Daniel Ortega, antiguo líder revolucionario, hace campaña con su esposa, Rosario Murillo, para presidente en 2006 con el lema de la "reconciliación". Photo credit: Spiegel Online

El 25 de noviembre de 2008, la policía les impidió a 400 activistas de los derechos de las mujeres que marcharan en la conmemoración anual de Managua del Día Internacional por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Este escandaloso acto se realizó por órdenes de Daniel Ortega, antiguo líder revolucionario y actual presidente de Nicaragua, como una tentativa para silenciar a los opositores de sus duras políticas contra el aborto.

Por el contrario, una procesión organizada repentinamente y dirigida por la poderosa "primera dama" Rosario Murillo expresó su apoyo al gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional de Ortega.

El bloqueo de la protesta feminista es sólo el último de una serie de ataques que reflejan la tendencia derechista del FSLN. Como siempre, la dirección política de un grupo se puede precisar por su actitud hacia las mujeres.

La guerra contra las feministas.En octubre de 2006, Nicaragua prohibió el aborto terapéutico, o sea, la terminación del embarazo para salvarle la vida a la madre. El FSLN apoyó la iniciativa aliándose cínicamente con los conservadores y la Iglesia católica. Como consecuencia, durante el primer año de la prohibición murieron por lo menos 80 mujeres. En noviembre de 2007, el gobierno de Ortega añadió las penas criminales a la ley. Desde entonces, el FSLN y Ortega han intentado sofocar a los críticos feministas que están poniendo en evidencia su imagen que ha sido dañada severamente.

En 2007, un grupo afiliado a la Iglesia denunció a nueve importantes feministas que los acusaron de encubrir la violación de una niña por parte de su padrastro. Las confusas acusaciones son consecuencia del hecho de que cuatro años antes las mujeres habían ayudado a una niña de nueve años a obtener un aborto terapéutico, el cual era legar en ese entonces. Aunque los fiscales tienen la obligación de cerrar el caso o de presentar cargos en un plazo de tres meses, no se ha tomado ninguna acción, dejando a las mujeres en el limbo.

En octubre de 2008, las autoridades nicaragüenses realizaron redadas en las oficinas del Centro de Investigaciones de la Comunicación y del Movimiento Autónomo de Mujeres. Confiscaron archivos y computadoras con acusaciones de que los grupos habían promovido abortos ilegalmente y que se habían involucrado en tratos financieros ilegales.

Posteriormente ese mismo mes, la Dra. Vilma Núñez y el personal del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH) fueron atacados por simpatizantes sandinistas al llegar a una reunión con el Fiscal General. El CENIDH estaba presente para asistir a una audiencia investigativa del Coordinador Civil, un grupo que incluye varios cientos de organización sociales que también se han opuesto a la criminalización del aborto.

Además de la cuestión del aborto, las feministas de toda América Latina han desatado la ira de Ortega denunciándolo públicamente por las acusaciones de abuso sexual realizadas hace 10 años por su hijastra Zoilamérica Narváez. Ortega y Murillo (la madre de Narváez) niegan las acusaciones pero las feministas arguyen que Ortega utilizó su influencia política para eludir una investigación y un juicio.

Murillo apoya a su marido. Fundó su propio grupo de mujeres y escribió un manifiesto titulado "La conexión 'feminista' y las guerras de baja intensidad". El propósito de su organización es ofrecer un antídoto a lo que Murillo llama "el falso feminismo". Ella elogia a las mujeres que adoptan las funciones familiares tradicionales, y caracteriza a las feministas como oligarcas, contrarrevolucionarias y agentes del imperialismo bien remuneradas.

Un dramático giro radical. ¿Qué ha sido de la Nicaragua revolucionaria, la cual electrizó al mundo al derrocar al dictador Anastasio Somoza y al establecer un gobierno de trabajadores y campesinos en la década de los 80? Estados Unidos pasó una década intentando destruir el movimiento del FSLN armando, entrenando y financiando a sus sangrientos opositores, los contras.

Sin embargo, los sandinistas no cumplieron sus promesas a las masas. En lugar de avanzar hacia el socialismo, recomendaban una "economía mixta" que incluyera industrias estatales así como empresas con fines de lucro — esquema estalinista que siempre deja al capitalismo con un fuerte control. (Stalin dirigió la contrarrevolución burocrática que eventualmente terminó con la destrucción de los estados obreros en Rusia y Europa Oriental.) Después de la expropiación inicial de las propiedades de la familia Somoza, los sandinistas frenaron la reforma agraria así como a la nacionalización de industrias vitales.

El FSLN también se rehusó a reconocer los derechos nacionales de las comunidades indígenas a lo largo del litoral del Atlántico, exigiendo que se integraran a la sociedad nicaragüense. A las mujeres militantes, las cuales sumaban el 30 por ciento de las fuerzas militares sandinistas, se les dijo que pospusieran sus demandas por la igualdad para que se pudiera construir una nueva sociedad.

Dichos errores mermaron la habilidad de los sandinistas de producir cambios fundamentales.

Por lo tanto en 1990, el pueblo desilusionado y cansado de la guerra votó por Violeta Chamorro para presidenta, la cual contaba con el apoyo de los EEUU, para intentar deshacerse de la presión de la bota del Tío Sam. Sin embargo, Ortega siguió activo en la política, realizando postulaciones fracasadas para la presidencia en 1996 y 2001.

El regreso de un antiguo radical. La ceremonia de inauguración de Daniel Ortega el 10 de enero de 2007, contenía toda la parafernalia de los días del apogeo revolucionario de Nicaragua. Denunció el "capitalismo salvaje" en compañía de los líderes populistas más prominentes de América Latina, Hugo Chávez de Venezuela y Evo Morales de Bolivia.

Pero la campaña presidencial de Ortega presentó una imagen diferente. Su lema de campaña, "Todos unidos mediante la reconciliación", fue ilustrado por su opción vicepresidencial, el antiguo líder de los contras, Jaime Morales Carazo, por su íntima alianza con las Iglesias católica y evangélica, y por su punto electoral contra el aborto.

A Ortega ya no se le considera una amenaza para Washington ni para el capitalismo. La víspera de su inauguración, se reunió con funcionarios de la administración de Bush ofreciendo $175 millones de la Millennium Challenge Corporation. Las industrias de los bienes raíces y el turismo apoyaron la postulación de Ortega para presidente debido a su promesa de respetar la propiedad privada. Los inversionistas extranjeros siguen vertiendo capital en el país.

Al mismo tiempo que fomentan las inversiones extranjeras, Ortega y Murillo denuncian hipócritamente a las feministas y a las ONGs como agentes de "baja intensidad" de la subversión extranjera. Los medios a favor de los sandinistas han declarado que los derechos al aborto son "un estandarte izado por las pseudo feministas nicaragüenses con la intención de obtener millones en fondos extranjeros". También recurren a la vieja táctica de acusar a los defensores de los derechos de las mujeres de ser agentes privilegiados del imperialismo y de dañar la cultura nacional.

En defensa de las mujeres. Los defensores de los derechos humanos en toda América están indignados por los ataques misóginos del Gobierno. Las visitas de Ortega han desatado protestas desde Paraguay hasta Honduras. En octubre de 2008, feministas en el Foro Social de las Américas en Guatemala aprobaron una resolución condenando los actos del Gobierno. Las Mujeres Radicales han enviado una carta de protesta (ver www.radicalwomen.org).

Agrega tu voz para defender la organización feminista y la autodeterminación biológica. Puedes enviar tus mensajes al presidente Daniel Ortega, Reparto El Carmen, Costado Oeste del Parque El Carmen, Managua, Nicaragua. También se pueden enviar copias por correo electrónico al Movimiento Autónomo de Mujeres (Ma_mujeresnic@yahoo.es).

Las mujeres de toda América no esperarán a que sus demandas se cumplan. ¡Ya es hora de una oposición de "alta intensidad" contra aquéllos que quieren sofocar las voces de las mujeres y controlar sus cuerpos!

Laura Mannen de Oregón es una activista de solidaridad con América Latina además de maestra, sindicalista y madre. Envíale correos electrónicos a ljmannen@msn.com.

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