El cruel engaño migratorio de Obama
Yolanda Alaniz
volume:  
volume 34
issue 2
abril de 2013
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La manifestación en pro de los derechos de los inmigrantes de 2010 en Washington, D.C. Foto: Christian Galdabini / UMNS

La contienda entre el presidente Obama y las facciones del Congreso acerca de la reforma migratoria oculta un hecho básico. Ninguno de los planes que se han propuesto ofrece una mejor vida para los trabajadores indocumentados; al contrario, cada uno de ellos incrementaría el terror cotidiano al que se enfrentan estos inmigrantes.

Es cierto por una simple razón: la reforma migratoria impuesta desde arriba no está diseñada para ayudar a los inmigrantes — está diseñada para ayudar a las empresas.

El plan de juego de Obama. Las propuestas de reforma migratoria integrales por lo general constan de tres elementos básicos: las medidas drásticas contra lo que se define como migración ilegal; el ofrecimiento de la esperanza de estatus legal para inmigrantes que actualmente no tienen papeles; y la expansión de los programas de “trabajadores invitados” (“guest workers”).

El proyecto de Obama, presentado en detalle en 2011, parece ciencia ficción.

En la frontera, se incrementarían las bardas, los drones, los agentes, las cámaras y radares que ya han proliferado con Obama.

Se haría obligatorio el programa E-Verify, el cual usan los patrones para verificar el estatus de los solicitantes de empleo, lo cual podría provocar que se les exijan tarjetas de identificación a todos. Además, el plan incluiría un identificador biométrico como un escaneo de las huellas digitales o de la retina para cuestiones de empleo.

El mal nombrado “camino a la ciudadanía” es la zanahoria para fomentar el apoyo popular al terrible plan de Obama. ¡Pero no dejen que los engañen! El camino está lleno de enormes obstáculos: “rigorosa verificación de seguridad”, una serie de multas, saber hablar inglés y pago de impuestos atrasados.

Después de todo eso, los inmigrantes indocumentados aún tendrían que esperar hasta que desaparezca la actual acumulación de casos atrasados de tarjetas verdes (el primer paso hacia la ciudadanía). ¡Los inmigrantes de algunas categorías esperarían hasta 20 años!

En cuanto a los programas de trabajadores invitados, Obama está esquivando el tema. Dice que apoya que la agroindustria cuente con los trabajadores que necesita, pero no aclara lo que quiere decir. Con la intención de seguir siendo competitivos con respecto a los capitalistas extranjeros, Obama definitivamente está a favor de facilitar que se queden en el país los trabajadores STEM altamente calificados (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas).

Por ahora, parece que Obama prefiere dejar que el Congreso, los funcionarios laborales y la Cámara de Comercio se peleen entre ellos acerca del asunto de los trabajadores invitados. Sin embargo, Obama va a hacer lo que tenga que hacer para garantizar que las empresas sigan recibiendo el máximo de ganancias, y al mismo tiempo para tratar de mantener firmemente a los electores latinos del lado del Partido Demócrata.

Licencia para explotar. Desde el gran Programa Bracero que comenzó durante la Segunda Guerra Mundial hasta las peligrosas obras de reparación después del Huracán Katrina, los programas de trabajadores invitados típicamente atraen a los inmigrantes que se ven forzados, por situaciones desesperadas de vida o muerte, a aceptar trabajo temporal y mal remunerado sin la protección laboral normal.

Atados a un solo patrón, tienen que conservar su empleo para conservar su visa de trabajo. Los patrones los pueden controlar con la amenaza de deportarlos si tratan de organizar un sindicato, si exigen salarios justos y condiciones apropiadas, o si denuncian casos de maltrato o de violencia sexual. Su súper-explotación afecta los salarios y la situación de todos los trabajadores.

Los republicanos insisten en el Congreso que los programas de trabajadores invitados deben ser parte de cualquier reforma. La “pandilla de ocho” del Senado, encargada de crear un plan bipartidista, está de acuerdo – más detalles en el futuro.

Como declaró Obama, su plan y el del comité bipartidista tienen mucho en común. ¡Pero la pandilla de ocho quiere hacer del camino a la ciudadanía una farsa aún mayor exigiendo pruebas de que la frontera está “segura” antes de expedir las primeras tarjetas verdes!

El acoplamiento entre el movimiento laboral y las empresas. En las reuniones de febrero, el presidente de la AFL-CIO, Richard Trumka, y el presidente de la Cámara de Comercio, Tom Donohue, estuvieron de acuerdo en tres cosas: los ciudadanos de EEUU deben tener la prioridad de oportunidad para todos los empleos de EEUU; se debe crear una nueva visa que permita que los trabajadores invitados cambien de trabajo y que algunos se conviertan en trabajadores permanentes; y la futura inmigración de trabajadores no especializados deberá ser regulada por un nuevo organismo federal con base en “las necesidades del mercado”.

Se dice que Trumka dio su apoyo a un nuevo programa de trabajadores temporales en las reuniones. Más tarde declaró que cualquier acuerdo final que involucre a los trabajadores invitados debe incluir el camino a la ciudadanía y protecciones laborales.

Éste es un retroceso de la fuerte oposición previa de la AFL-CIO a los programas de trabajadores invitados y su apoyo por la amnistía. El estar de acuerdo con cualquier programa que hace de los inmigrantes trabajadores de segunda clase es un desacato a “El daño a uno es un daño a todos”. Qué vergüenza que varios sindicatos, incluyendo el SEIU, hayan apoyado programas de trabajadores invitados en el pasado.

Será una vergüenza para Trumka si hace lo mismo. Es un mal presagio que esté intentando llegar a un acuerdo con el explotador del movimiento laboral, o sea, las grandes empresas.

¡Exijamos lo que realmente es necesario! Nuestra novela de ciencia ficción parece estar a punto de empeorar, en la cual chips de identidad colocadas en el cerebro de la gente los controlan, todos trabajan para La Corporación y los drones vigilan.

¡Pero, esperen! Los héroes que se enfrentan a la adversidad siempre se rebelan antes del final.

Aquí y ahora, manifestantes en San José, Calif., llevan letreros que dicen “No back of the line approach” (“Que no nos manden al final de la cola”). Gerald Lenoir de la Alianza Negra por la Migración Justa critica la estratagema de Obama, incluyendo su omisión de los refugiados y los llamados criminales. Alexandra Suh de la Alianza de Trabajadores Inmigrantes de Koreatown declara, “Todos debemos exigir que deje de deportar gente”.

Pero muchas importantes ONGs de derechos de inmigrantes brillan por su ausencia. No tienen nada que decir acerca de lo casi imposible que será el hacerse ciudadano. No hay crítica de E-Verify, el cual rastreará a los trabajadores como si fueran ganado. No hay ninguna condena del maltrato a los trabajadores invitados ni de la violación de libertades civiles por medio de la militarización de la frontera y el crecimiento de las prisiones. No hay comentarios cáusticos para Obama, ¡quien presume de realizar un récord de deportaciones de 400,000 inmigrantes en un solo año!

Su silencio es una forma de mantener a los trabajadores más explotados y oprimidos dentro del Partido Demócrata. ¡Traicioneros!

El Programa Bracero de EEUU terminó en 1964 después de décadas en que a los braceros se les pagaba mal, se les hacía trabajar demasiado, se les maltrataba y se les alojaba en malas viviendas. El funcionario del Ministerio del Trabajo encargado del programa lo llamó “esclavitud legalizada”. Como antigua trabajadora agrícola que vivió en los peores campos laborales posibles, digo: ¡nunca más!

Espero con ansiedad el resurgimiento del movimiento militante — el poder ver una vez más que las mujeres inmigrantes de bases dirijan a una multitud de millones caminando por las calles y exigiendo lo que realmente necesitan los inmigrantes y lo que siempre han pedido el Partido de Libertad Socialista y las Mujeres Radicales: ¡la amnistía inmediata e incondicional! ¡Que cesen las deportaciones y las redadas del ICE! ¡No al Programa Bracero! ¡Salarios sindicales para todos! Démosles a los trabajadores la libertad que poseen las corporaciones — ¡que se abran las fronteras!

Contacta a Yolanda Alaniz, coautora de Viva la Raza: Historia de la identidad y resistencia chicanas, en yoli.alaniz@yahoo.com.

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