El gobierno Dominicano detiene, reprime y deporta a miles de inmigrantes Haitianos y sus descendientes
Hugo Cedeño
volume:  
volume 36
issue 5
octubre de 2015
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Trabajadores haitianos amenazados con ser deportados muestran papeles de residencia en una manifestación en frente de la embajada haitiana en Santo Domingo, República Dominica, el 1 de junio de 2015. Foto: Orlando Barría / European Pressphoto Agency

Yesibon Senatus, 70 años de edad, haitiano de nacimiento, cortador de caña, desde hace tiempo lucha por la pensión y residencia Dominicana.

Quesnel Michell, 22 años, hijo cañeros, nacido y criado en Dominicana, registrado por sus padres en la Oficialía del Batey Magdalena, propiedad del Central Romana, a quien la Junta Central Electoral le negó la cédula de Identidad y Electoral porque sus padres no eran “residentes legales”.

La situación de Yanell es peor. No fue registrada en la Oficialía del Batey. Los oficiales se negaron. Sus padres no pudieron presentar documentación que acreditaran su estadía “legal” en dominicana.

Damian Pie, emigró a Republica Dominicana en el 2006. Trabaja de sol a sol en la construcción. Duerme en la edificación donde labora en una casita que levantó el ingeniero para guardar equipos y materiales.

¿Que tienen en comun estas personas? Son dominicanos de ascendencia haitiana. Los hijos e hijas de los cañeros que llegaron a dominicana en 1919 a picar y sembrar caña de azúcar y que a la fecha lo siguen haciendo. Otros, los de recién ingreso, han enriquecido a los empresarios de la construcción, turismo y agro industria, trabajando por salarios bajos, sin protección laboral ni seguridad social, sobre explotados y discriminados.

La lucha inicia. En el 2007, Roberto Rosario, presidente de la Junta Central Electoral negó la dominicanidad a los hijos e hijas de ciudadanos haitianos nacidos en territorio dominicano. Seis años después el Tribunal Constitucional mediante Resolución 168-13 la ratificó retroactivamente convirtiendo a más de 250 mil dominicanos de ascendencia haitiana en apátrida.

Esta abusiva y criminal decisión provocó que los afectados y afectadas se organizaran.

Convocaron concentraciones frente al Palacio Nacional, el Tribunal Constitucional y la Junta Central Electoral.

A la lucha se integraron los cañeros y sectores de trabajadores inmigrantes haitianos. Hicieron causa común con sus hijos, hijas, nietos, nietas, biznietos, biznietas y compatriotas. Se crea un frente de lucha.

El gobierno actua. Con la finalidad de romper el frente, el presidente Danilo emitió la Ley 169-14 o Plan de Regularización Migratoria. Dando inicio a una agresiva campaña publicitaria explicando las “bondades” de su política anti-migratoria.

El 17 de julio del presente año se venció la fecha de regularización. El plan no ha dado resultado. Centenares de miles de dominicanos de ascendencia haitiana siguen siendo apátridas. La gran mayoría de los inmigrantes no registrados, los cañeros y sus familiares están en el limbo migratorio.

Fracasado el plan, el gobierno ha pasado a las amenazas. “Habrá repatriaciones, siempre hemos estado claros, el que quede ilegal, el que no califique, el que no acudió al Plan de Regularización, no se acogió a la ley 169-14, automáticamente es una persona que va a ser sometida bajo el régimen de las leyes migratorias del país”, grita Fadul, el Ministro de Interior y Policía.

Mientras tanto, miles de inmigrantes haitianos y sus familiares con sus pertenencias al hombro cruzan la frontera. Al otro lado, el gobierno de Martelly se hace el loco y los abandona su suerte.

Mientras en los barrios y centros de trabajo migración dominicana ejecuta la orden de deportación, organizando redadas y apresando ciudadanos haitianos que son conducidos a “Centros de Acogida” donde deben demostrar su status migratorio y los que no pueden hacerlo son deportados inmediatamente.

Por un frente isleño revolucionario. Haití y República Dominicana comparten una misma Isla. Hace más de tres siglos los colonialistas españoles y franceses acordaron dividirla.

También lograron deformar la historia para enemistar ambos pueblos. De manera que no se pusieran de acuerdo para luchar en su contra.

El Caribe ha sido escenario de guerras de rapiñas entre las grandes potencias imperialistas. Inglaterra, España, Holanda, Portugal, Italia, Francia y Estados Unidos se han tomado el derecho a decidir por nosotros.

Actualmente incentivan el odio racial entre nuestros pueblos. Ese es el caso de los dominicanos y haitianos. Así se les facilita el saqueo.

Los gobiernos de dominicana y Haití respectivamente se ponen de acuerdo para profundizar ese odio. El de dominicana dice que “los haitianos no pueden estar en dominicana sin registro legal” y el de Haití anuncia que “no cuenta con recursos económicos para evitar la migración”. Pero ninguno se refiere al carácter semi-colonial de ambas naciones y el papel del imperialismo en la pobreza Isleña.

Conocemos de intelectuales haitianos y dominicanos que incentivan y justifican que los pueblos vivan permanentemente enfrentados.

Por otra parte, sabemos que Danilo Medina actual presidente de Dominicana y Martelly de Haití no tienen el más mínimo interés de resolver los problemas fronterizos.

Unicamente los trabajadores y oprimidos de ambas naciones pueden enfrentarlos. Para eso hay que crear un instrumento de lucha común. Desde NUPORI hemos propuesto la construcción del Frente Isleño Revolucionario. Con un programa al servicio de la lucha de ambos pueblos.

Contra el imperialismo y sus lacayos internos. Necesitamos un gobierno obrero y popular en el que los trabajadores de ambas partes de la Isla construyan su propio destino.

Y sobre esa base, discutir democráticamente nuevas formas de relaciones entre ambas naciones. Basadas en la solidaridad, la igualdad de condiciones y el respeto a las diferencias.

Hugo Cedeño es dirigente del Núcleo por la Construcción de un Partido Obrero Internacionalista de República Dominicana. Envía tus comentarios a hco2245@gmail.com.

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