El movimiento laboral se levanta
Megan Cornish
volume:  
volume 32
issue 3
junio de 2011
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Trabajadores del cuidado médico de SEIU corean consignas después de ser expulsados del Capitolio del Estado de Washington el 7 de abril de 2011. Estaban protestando contra los recortes en los fondos para el cuidado médico durante una semana de actos. Foto: Tony Overman

Para los trabajadores de EEUU llegó la hora de los enfrentamientos. Este año, muchas legislaturas estatales lanzaron ataques contra los trabajadores del sector público y privado, y disminuyeron los fondos para las escuelas y los programas de beneficencia social. Esto está sucediendo al mismo tiempo que se reducen los impuestos de las corporaciones y de los ricos.

Los demagogos de derecha que estaban listos para la caza se sorprendieron cuando los trabajadores públicos de Wisconsin resistieron con movilizaciones masivas, provocando de esa forma otras protestas estatales. La primera semana de abril, manifestaciones organizadas por la AFL-CIO dieron como resultado más de mil eventos, los cuales atrajeron cientos de miles de personas. La bata-lla marcó un paso enorme hacia adelante para los trabajadores.

Pero los ataques aún continúan ferozmente. Los activistas del movimiento laboral buscan medios efectivos de ganar la lucha. La forma de construir un movimiento capaz de contravenir la agenda corporativa es una cuestión de supervivencia.

La forma en que los trabajadores se movilizaron. Los funcionarios sindicales de Wisconsin hicieron concesiones inmediatamente como un esfuerzo fútil de intercambiarlas por mantener el derecho a negociaciones colectivas. Pero entonces los trabajadores de bases intervinieron. De manera masiva profesores y empleados escolares de Madison llamaron enfermos y esto fue la inspiración para una huelga en todo el estado, de plantones estudiantiles y de la ocupación del capitolio. Trabajadores sindicalizados y no sindicalizados del sector privado los apoyaron. Las manifestaciones de más de 100,000 personas fueron las más grandes en la historia del estado.

Esta demostración de poder aumentó la confianza de los trabajadores. Hubo inclusive llamados por una huelga general para demostrar el poder que tienen los trabajadores cuando se rehúsan a trabajar. Educar a los trabajadores acerca de la huelga general es vital para que la clase se ponga a la ofensiva.

Pero parece que ahora la acción masiva parece estar disminuyendo. Las federaciones laborales AFL-CIO y Cambiar para Ganar están concentrando el movimiento en las elecciones de noviembre. Los esfuerzos para la destitución en Wisconsin y un referéndum de oposición a la legislación anti-laboral en Ohio han cambiado la utilización cotidiana de los edificios del capitolio.

Perder la inercia es acceder a la agenda anti-laboral. El gran capital y los políticos que éste emplea ven las concesiones y el estancamiento como oportunidades para incrementar los ataques.

Wisconsin y Ohio aprobaron sus leyes anti-sindicales. Los ataques contra los empleados públicos continúan en por lo menos 10 estados más. Abundan los esfuerzos para repeler las leyes de salarios que protegen los sueldos de los trabajadores de la construcción.

Los ataques son bipartitos. En Massachusetts y en por lo menos cuatro estados más controlados por los demócratas, se están creando una gama de barreras contra las negociaciones colectivas, concesiones contractuales, los esfuerzos para la privatización y los recortes a los servicios. En el Congreso, ambos partidos se rehúsan a crear programas de empleo para combatir el desempleo al que se enfrenta el 22 por ciento de la fuerza laboral.

La valiente defensa que se ha logrado hasta ahora no es suficiente para cambiar el curso. Pero muchos trabajadores cuentan con una nueva conciencia de que se está librando una guerra de clases de la cual dependen la supervivencia del movimiento laboral y las normas de vida dignas. ¿Hacia dónde nos debemos dirigir ahora?

Reinventando un fuerte movimiento. Algunos sindicatos están tomando nuevas iniciativas. Los Maquinistas y Trabajadores Aeroespaciales hicieron un llamado para que todos los miembros de la nación participen en la defensa de las negociaciones colectivas.

Pero lo que es más necesario para mantener el espíritu de Wisconsin es lo que lo creó, o sea, la acción sostenida impulsada desde abajo. El movimiento laboral debe representar los intereses de toda la clase trabajadora, ya sea en el sector público o en el privado, sindicalizada o no sindicalizada, o desempleada. Dicha solidaridad requiere que se traten otros asuntos comunitarios más allá de los salarios y las prestaciones de unos miembros en disminución. Exige la defensa de las mujeres, de los negros e inmigrantes que son los que más son atacados.

Están surgiendo luchas unificadas a través de esfuerzos a nivel local. Un ejemplo es una coalición de organizaciones laborales y comunitarias alentada por el consejo laboral de Lynn, Mass., la cual está trabajando en varias iniciativas para la creación de empleos y de educación acerca de la crisis financiera.

Otra innovación es la campaña Hermanas Organizadas para la Supervivencia (SOS) de las Mujeres Radicales de Seattle. Este año se reunieron personas de la comunidad y miembros de los abundantes sindicatos para presionar a los líderes laborales para que organicen un acto unido contra los recortes presupuestales y contra los ataques a los trabajadores del sector público de Washington. Este esfuerzo ayudó a organizar una manifestación de 10,000 personas en el capitolio estatal el 8 de abril. El concilio de sindicatos múltiples Trabajadores Organizados por la Solidaridad Laboral prestó su valioso apoyo.

Algunos activistas están considerando asambleas de trabajadores que puedan proveer una base más continua para la organización de la que proveen típicamente las coaliciones. Para ser efectivas, éstas deben ser democráticas e inclusivas. Dichas asociaciones podrían ayudar a organizar movilizaciones y campañas masivas, huelgas y desafíos electorales.

El presidente de la AFL-CIO, Richard Trumka, ha puesto en marcha el apoyo total del movimiento laboral para los demócratas para las elecciones de 2012. Pero un oportuno abandono surgió de la Asociación Internacional de Bomberos cuando suspendieron todas las contribuciones políticas federales. Su presidente explicó que, “Nuestros amigos no han estado dispuestos a resistir y a luchar por nosotros con la misma ferocidad y el mismo compromiso que nuestros enemigos tienen para tratar de destruir los derechos de nuestros miembros”. Los activistas de base de todo el país también están exigiendo que los sindicatos se divorcien de los demócratas y que utilicen los recursos sindicales para organizarse.

Para proporcionar un complemento electoral para la acción masiva, la gente trabajadora requiere de la acción política independiente, la cual puede provenir de la postulación de candidatos que favorezcan una plataforma que esté a favor de los trabajadores, tal como exigir la semana laboral de 30 horas sin reducción de sueldo para crear más empleos, beneficios de desempleo para los huel-guistas y la inmediata terminación de los embargos hipotecarios.

Las campañas con base en dicha plataforma proporcionarían una fuerza opositora poderosa contra el derechista movimiento del Partido del Té y podrían propiciar la formación de un partido laboral.

Según muestran claramente las circunstancias, el sistema de lucro es tóxico para la gente trabajadora y para el planeta. Es por eso que para poder ser una verdadera alternativa política, un partido laboral necesita ser anticapitalista.

Para comenzar a prepararse para el 2012, las coaliciones locales podrían comenzar hoy día a desarrollar su plataforma y a buscar candidatos que prometan seguir sus parámetros.

¡Es el momento de intensificar la lucha! Las embestidas de las grandes empresas y de los políticos amenazan el sustento y la vida de millones. Una respuesta casual sería catastrófica. Afortunadamente, todos los días las trabajadoras y los trabajadores están demostrando que están preparados para responder.

El emocionante renacimiento laboral que comenzó en Wisconsin puede llevarnos a un movimiento inclusivo, democrático, independiente y fuerte. Se pueden encontrar más proposiciones de demandas para formar dicha lucha en el Programa de 10 Puntos del Partido de Libertad Socialista.

Los activistas de bases, populares y radicales pueden recuperar la iniciativa para defender a la clase trabajadora. ¡Aprovechemos el momento!

Este artículo en inglés / This article in English