En América Latina, comunidades y aborígenes enfrentan mega mineras
Hugo Cedeño
volume:  
volume 35
issue 4
agosto de 2014
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Protesta en septiembre de 2013 contra un proyecto minero planeado cerca de Cajamarca, Perú, el cual amenaza los suministros de agua en un área de por sí afectada ambientalmente. La policía nacional asesinó a cinco manifestantes el año anterior. Foto: Diego Cupolo

El autor pertenece a Núcleo por un Partido Revolucionario Internacionalista (NUPORI) en la República Dominicana.

República Dominicana y Haití están asentadas en el segundo depósito de oro más grande de América. Además posee enormes reservas de níquel, bauxita, ámbar, mármol, piedra caliza y granito. Scott Jobin-Bevans, ex-presidente del grupo minero Prospectors and Developers Association de Cánada (PDAC), afirmó que “La Española es una isla de oro” e inmediatamente se dispuso a explotarla.

Esa riqueza provoca la voracidad de las multinacionales mineras de capital norteamericano y canadiense, como la Barrick Gold, Falcondo, Unigol, Majescor, Newmont Mining, Goldcorp, que tanto en República Dominicana como en Haití se reparten la extracción de este y otros metales.

Es un negocio redondo para las mineras. Compran por 10 o 15 años el derecho a la explotación. Invierten unos 50 millones de dólares, a poco tiempo recuperan la inversión, quedándoles años de actividad productiva a su favor y a los pueblos tierras áridas e improductivas.

“Los daños de la minería a cielo abierto al ambiente, son invaluables cuando se ubican en zonas de gran riqueza hídrica, máxime cuando además, el escenario se compone de una extraordinaria biodiversidad como lo es Loma Miranda”, según el equipo ecológico de la Academia de Ciencias de la República Dominicana.

Voracidad de las multinacionales y complicidad de los gobiernos. En un acertado artículo firmado por Aidée Tassinari, publicado en la revista PLUMA, No. 14, primavera del 2010 ( www.pos.org.mx), titulado “Nueva Fiebre de Oro” ésta afirma lo siguiente:

“América Latina se ha convertido en la principal región productora de oro en el mundo al aportar el 35 por ciento de la producción mundial. Perú, México, Chile y Argentina son los principales productores”.

“La extracción de oro significa la destrucción de montañas completas. Por cada tonelada de roca destruida se extraen 0.01 onzas de oro. ... Mediante la lixiviación por cianuro se recupera el 97 por ciento del mineral diseminado”.

“Se utilizan toneladas de cianuro”, dice Aidée, y se gastan millones de galones de agua para extraer todos los metales solubles en dicho líquido, agregamos.

Las consecuencias son mortíferas, ya que el cianuro es tóxico y al mezclarlo con el agua se expande por la superficie y subsuelo, envenenando los ríos, bosques, plantaciones agrícolas, ganadería y destruyendo toda forma de vida.

¿Quienes son los beneficiados? Naturalmente que a los capitalistas propietarios de las grandes empresas mineras que saquean el continente con el apoyo de la patronal criolla y sus respectivos gobiernos.

Y si algún mandatario, fruto de las presiones de las masas, echa para atrás el acuerdo o busca renegociarlo, debe compensar económicamente a la multinacional por los años que quedan para que el contrato finalice.

Otros de los beneficiados son los negocios de las joyerías, a quienes va dirigido el 57 por ciento del oro. Algunos, el 10 por ciento, compran oro para acumular riqueza, un 12 por ciento lo usa para la producción industrial y 16 por ciento para la reservas de los Estados Unidos.

No vaya usted a creer que la explotación minera fue cuestión de suerte empresarial. Primero privatizaron empresas estatales y servicios. Luego los TLCs para acordar Leyes que protegieran sus inversiones. Nuevas normas laborales, fiscales, judiciales, tenencia de tierra y propiedad intelectual, financieras, mineras, comerciales, migratorias, antecedieron la entrada de los pulpos mineros.

¿Quienes son los afectados? En primer lugar, los aborígenes y comunidades donde se instalan las empresas. También las grandes mayorías de las masas.

Estas comunidades, llámense, Zapotecos, Chatinos, Mixtecos, Coras, Tepehuanes, Mapuches, Intag, Yasuní, Wayuu, Bari, Yuko, Chimila, Emberá Katío y Chamí, Nasa, Zenú, Cañamomo, Muisca, Diaguita, Calchaquí, Quilmes y Collas, Bayóvar, Bonao, Grand Bois, Pueblo Viejo, San Miguel, Ixtahuacán, Sipacapa y miles más que pelean contra las multinacionales y los gobiernos entreguistas.

¿Que proponemos? Si bien creemos que mientras haya capitalismo la naturaleza no estará protegida, estamos conscientes que cada lucha que haga retroceder las mineras, elevaría conciencia de que hay que salvar al planeta enterrando al sistema burgués, que como dijo Marx, “chorrea sangre por todos los poros”.

Planteamos empezar confrontando los gobiernos colocados al servicio de las mineras. Organizándonos y movilizándonos unitariamente para que sean nacionalizadas y pasen al control de los trabajadores y las comunidades.

Es lamentable que en el continente no exista una dirección política, sindical o ambientalista que unifique todas las luchas.

¿Si las multinacionales se unen para protegerse, no vale la pena que los afectados y afectadas se coordinen?

¿Podríamos llamar a un Encuentro Continental para discutir y votar un plan de lucha común?

Un plan como el de los 350 pobladores de Canoas en México, que echaron a patadas la Pacific Group cuando llegó para explotar una beta de hierro. Algo así hay que hacer, pero multiplicado por mil.

Ellos se unieron para defenderse de la multinacional, aunque en otros aspectos tuvieran diferencias. Ese tipo de unidad es la que proponemos.

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