León Trotsky y el poder de las ideas
Andrea Bauer
volume:  
volume 32
issue 5
octubre de 2011
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Trotsky en 1931 con el periódico del Partido Socialista de los Trabajadores de EEUU en el escritorio donde escribió La historia de la Revolución Rusa. Foto: H. Roger-Viollet

Con frecuencia se les acusa a los marxistas de ser unos materialistas vulgares porque hacen hincapié en que la realidad material es el fundamento de todo lo demás: de las relaciones sociales, la cultura, la psicología individual, etc. Sin embargo, los marxistas sí creen que las ideas pueden hacer cambiar al mundo.

¡Es benéfico que sean las ideas correctas! Entre más correctamente expliquen el mundo las ideas, más poder tienen para cambiar la realidad. Y, ¿cuándo ha necesitado una transformación el mundo más que hoy en día?

Definitivamente necesitaba a gritos una reestructuración a principios del siglo pasado. Sobre todo en Rusia, donde se combinaban la explotación capitalista moderna e insufrible y la arcaica e insolente represión zarista para hacer un infierno de la existencia de los trabajadores y campesinos. La opresión que soportaron provocó un movimiento revolucionario cuyas figuras más notables fueron no sólo héroes de acción sino también profundos pensadores.

Uno de estos revolucionarios fue León Trotsky, nacido en 1879, el mismo año que Albert Einstein. En el transcurso de su vida, Trotsky, como Einstein, tuvo muchas grandes ideas. Y, como Einstein, comenzó temprano.

Comenzó desarrollando su teoría de gran alcance de la revolución permanente cuando tenía apenas 25 años, en 1904. Esto fue un año antes de que Einstein ocupara el escenario mundial con la teoría de la relatividad especial y Trotsky hizo lo mismo como un líder clave de la Revolución rusa de 1905. Este “ensayo general” de la revolución de 1917 fue aplastado por el zar, pero resultó un punto decisivo para la mayoría doliente de Rusia.

Con el tiempo, la importancia de las ideas de Trotsky para entender el mundo no ha desaparecido sino que ha ganado fuerza. Los problemas que primero abordó Trotsky de joven todavía son los problemas de hoy: la guerra, el hambre, la pobreza y la falta de derechos democráticos en las sociedades supuestamente democráticas — en definitiva, el robo del potencial humano para la productividad y la felicidad. Y el análisis de Trotsky de cómo resolver estos problemas es todavía fuerte, incluso indispensable, como lo están demostrando los eventos de Egipto a Wisconsin.

Revolución permanente en tiempo de Trotsky y en el nuestro. Muchas personas que vitorearon a los jóvenes, los trabajadores y las mujeres árabes que se levantaron contra dictadores sólo hace unos meses ahora se preguntan por qué las personas que hicieron las revoluciones no están en el poder: ¿cómo se les escapó? ¿Qué es necesario para hacer que un cambio radical sea permanente?

Trotsky se enfrentó a preguntas como éstas en Rusia en 1917 tras el derrocamiento del zar en febrero. El genio de Trotsky consistió en que previó y caviló acerca de la dinámica de la Revolución antes de tiempo. Su análisis de las condiciones de Rusia lo llevaron a concluir que, si los trabajadores y campesinos de Rusia querían lograr algún tipo de liberación, deponer el régimen zarista no sería suficiente. El único camino hacia adelante era el camino hacia el socialismo.

A pesar de la abrumadora mayoría numérica de los campesinos, Trotsky discernió, serían los trabajadores los que abrirían el camino, porque las condiciones de su vida y su trabajo habían hecho aumentar su conciencia y habían fomentado la disciplina y la unidad de clase.

Su fuerza sería organizada y expresada de forma óptima a través de un partido revolucionario. Como Trotsky lo expresó en su famosa analogía en la Historia de la Revolución Rusa: “Sin una organización dirigente la energía de las masas se disiparía, como se disipa el vapor no contenido en una caldera.”

Estas ideas fueron parte de la teoría de la revolución permanente de Trotsky. Éstas lo prepararon para unir fuerzas con V.I. Lenin para superar la cautela y el conservadurismo de otros dirigentes socialistas en el partido bolchevique y para llevar a cabo la primera revolución socialista del mundo. Esto tuvo lugar el día del cumpleaños de Trotsky en 1917, el 25 de octubre, según el antiguo calendario ruso.

A pesar de las terribles deformaciones posteriores del Estado soviético que siguieron el ascenso de Stalin al poder, la revolución abrió la puerta a grandes avances para los trabajadores y los pueblos oprimidos en todo el mundo. Y la capacidad de Trotsky para analizar las causas del estalinismo, así como para organizar un movimiento opositor basado en dicho análisis, salvó a los revolucionarios socialistas del mundo de la desorientación y la desesperación.

Hoy en día, los trotskistas estudian lo que Trotsky dijo sobre la dinámica de la revolución para dar sentido a eventos como los de Egipto y Túnez.

Una visión clara del socialismo, un partido de vanguardia, una clase de trabajadores desarrollada: estos son los ingredientes para el pleno florecimiento de la revolución, el giro de la primavera al verano.

De dónde proviene el liderazgo. La vida de Trotsky fue tan llena y su legado ideológico es tan rico que ningún artículo de periódico corto podría hacerles justicia.

Después de ayudar a liderar la revolución, Trotsky defendió la URSS militarmente como jefe del Ejército Rojo. Explicó el fenómeno de la “casta media”, aquellos burócratas del movimiento que instan a la cautela y la respetabilidad. Probó la naturaleza del fascismo y recomendó que el Frente Unido luchara contra él. Puso en marcha la Cuarta Internacional, un partido socialista mundial, y escribió su documento fundamental, el programa de transición.

Trotsky reconoció la decisiva importancia global de la revolución de EEUU. Desde su exilio último en México, tomó un fuerte interés en los asuntos de EEUU, incluyendo la lucha negra.

En una relación de respeto mutuo, proporcionó orientación al Partido Socialista de los Trabajadores de James P. Cannon, quien fomentó por primera vez el apoyo a las ideas de Trotsky en Estados Unidos.

Se han escrito libros sobre estos temas, a menudo por el mismo Trotsky. Muchos están disponibles en www.marxists.org, en las librerías del Partido de Libertad Socialista (Freedom Socialist Party, o FSP), y en línea en Red Letter Press.

Pero, para una escritora feminista socialista, un artículo sobre Trotsky no está completo sin discutir su especial atención a los más maltratados miembros de la sociedad y el fomento de su liderazgo.

En su Historia, Trotsky da crédito a las mujeres trabajadoras textiles por dar inicio a la Revolución rusa, contra los consejos de dirigentes obreros varones. Este giro de los acontecimientos no fue casualidad.

Trotsky, al igual que Lenin y otros hombres y mujeres bolcheviques, no buscaban el liderazgo en los políticos convencionales o en los trabajadores más seguros y mejores pagados. Buscaban a quienes tenían más que ganar de la transformación total de la sociedad.

Como Trotsky lo expresó en su Historia, aquéllos que son los “más oprimidos ... por lo tanto, están más dispuestos a dar expresión a las nuevas tareas” de una sociedad cambiante. Trotsky incluía en este grupo a los jóvenes, cuyos derechos son pocos pero cuya interés en el futuro es el más importante de todos.

Una gran lucha para hacer realidad grandes ideas. Trotsky, quien fue asesinado por un agente estalinista en 1940, alcanzó a ver la gran depresión y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Su enorme producción intelectual fue orientada a un objetivo: fortalecer la causa de la liberación de la humanidad.

El Partido de Libertad Socialista se esfuerza por utilizar las ideas de Trotsky en la organización de reformas inmediatas y la meta del socialismo, al cual dedicó su vida.

El FSP espera unirse a todos aquellos que crean en ese objetivo a fin de aprender y avanzar juntos.

Ponte en contacto con Andrea Bauer en FSnews@mindspring.com.

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