En ocasión del 100 aniversario
Lecciones de la Revolución Rusa de 1917
Comité por la Reagrupación Internacional Revolucionaria
24 de octubre 2017
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"Libros (por favor)! En Todas las Ramas del Conocimiento," del artista soviético Aleksandr Rodchenko.

Hace cien años, el pueblo ruso irrumpió en el curso de la historia, tomando el control de su destino. Su revolución cambió el curso del siglo XX y se convirtió en una inspiración y punto de referencia para cada rebelión desde entonces.

El Comité por la Reagrupación Internacional Revolucionaria (CRIR) honra el legado y la deuda que sentimos con quienes hicieron la Revolución Rusa. Nuestro compromiso es asimilar y compartir a todo el movimiento socialista nuestra comprensión de su valiosa experiencia; esa que les llevó a alcanzar sus grandes y difíciles logros. Somos, antes que nada, internacionalistas. Rechazamos la idea de que el socialismo pueda ser un proyecto nacional. Más bien, debe basarse en una planeación económica internacional, diseñada para satisfacer las necesidades de todos los seres humanos. Esto sólo puede lograrse forjando la unidad y la solidaridad de las mujeres y hombres de la clase trabajadora alrededor del mundo. Con estas ideas sencillas pero profundas, seguimos los pasos de quienes hicieron la Revolución Rusa.

Cien años después

Si bien el mundo de hoy es muy diferente al de la Rusia de 1917, hay lecciones cruciales que nos dejan tanto la primera conquista del poder estatal por parte de la clase obrera, como su derrota final casi tres cuartos de siglo después –lecciones que son demasiado valiosas como para consignarlas a la irrelevancia en el nuevo milenio.

Y aunque la sociedad actual se define por lo «nuevo» –el Internet, la comunicación casi instantánea, y tantas cosas computarizadas y automatizadas–, hay mucho en la situación de la humanidad que evoca la condición que guardaba el mundo cuando la clase obrera se levantó por primera vez.

Ahora, como entonces, el capitalismo, con su inexorable impulso hacia la dominación económica y militar, continúa llevando al mundo a la guerra y el genocidio, causando un enorme sufrimiento y expulsando a millones de sus hogares. Las crisis recurrentes y la recesión causan grandes estragos a la población trabajadora a nivel mundial, los cuales afectan sobre todo a las mujeres, en particular a las pertenecientes a minorías étnicas y raciales, así como a los indígenas y a las naciones oprimidas.

Es indispensable el liderazgo de un partido de vanguardia

En todo el mundo, el sistema capitalista está recibiendo el repudio de más y más personas, especialmente cuando las oligarquías corruptas y las depredadoras multinacionales se hacen cada vez más ricas a expensas de la mayoría. Una y otra vez, los oprimidos se rebelan—desde Egipto, Siria y Túnez hasta Grecia, España y Venezuela—pero aún no surge un liderazgo revolucionario decidido que guíe las rebeliones hacia la conquista del poder estatal y del socialismo revolucionario. En vez de eso, simplemente se cambia a un tirano o mafia gobernante por más de lo mismo. La clase capitalista puede cambiar de rostro en la cúspide, pero permanece en el poder y reafirma su voluntad e intereses.

Para un cambio fundamental y significativo es necesario un partido revolucionario internacional, un partido como el fundado por V.I. Lenin, el cual dirigió con León Trotsky.

Se necesita un partido leninista, un partido de revolucionarios profesionales con experiencia en la lucha de clases para "explicar pacientemente" que el cambio real exige una transformación completa del poder estatal, para reconocer cuándo es posible y necesario lanzar una ofensiva revolucionaria y para dirigir los esfuerzos de los trabajadores hacia el éxito. La Revolución rusa sólo pudo pasar del derrocamiento del zar en febrero a la creación de un estado de (y para) la clase obrera ocho meses después gracias al Partido Bolchevique de Lenin. Como Trotsky concluyó en su análisis de las "lecciones de octubre": " sin un partido capaz de dirigir la revolución proletaria, ésta se torna imposible. El proletariado no puede apoderarse del Poder por una insurrección espontánea… cuando se trata del proletariado, no hay nada capaz de reemplazar al partido”.

El papel catalizador de las mujeres, las más oprimidas

Hoy en día las mujeres están ingresando a la fuerza de trabajo a un ritmo cada vez mayor: 500 millones en los últimos 30 años, de modo que ahora cuatro de cada 10 trabajadores a nivel mundial son mujeres. Este hecho es un estímulo para las perspectivas revolucionarias de la humanidad.

Los acontecimientos de 1917 demuestran el papel indispensable de las mujeres. Fueron las obreras radicales de Petrogrado, las peor pagadas y a cargo de alimentar a sus familias en tiempos de escasez y guerra, las que entendieron el verdadero pulso de los trabajadores y su disposición a la rebelión. En el Día Internacional de la Mujer, las mujeres bolcheviques salieron de sus fábricas, llevando a las calles sus demandas de paz, pan y tierra, presionando a los obreros y soldados para que se les unieran, y enfrentándose audazmente a las fuerzas zaristas. Cinco días después, la dinastía Romanov de Nicolás II fue derrotada.

Durante los meses posteriores que precedieron la victoria de octubre, las mujeres siguieron siendo una fuerza impulsora de la Revolución. En consecuencia, las leyes soviéticas que fueron aprobadas para proteger los derechos de las mujeres fueron las más progresistas del mundo.

El internacionalismo es vital para una victoria duradera

La Revolución rusa hizo posibles enormes logros para los trabajadores, para el campesinado y para las mujeres, y algunos de estos avances sobrevivieron hasta el colapso soviético en 1991. Pero el potencial para liberar a su pueblo por copleto fue brutalmente atrofiado. La devastación de los recursos de Rusia durante la Primera Guerra Mundial; la guerra civil de tres años fomentada por la invasión de más de una docena de naciones capitalistas extranjeras y que trajo la muerte de muchos líderes bolcheviques; y el hambre masiva... todas estas fuerzas se combinaron para crear la base del surgimiento de la burocracia estalinista, una fuerza policial para administrar la escasez y para mentir acerca de las razones de la misma.

Pero más que cualquier otro factor, la Revolución se vio mermada por el fracaso de la misma en otros países más desarrollados que podrían haber ayudado a los soviéticos a superar su paralizante subdesarrollo. En este aislamiento surgió la cruel deformidad del estalinismo, el cual transformó al brillante Estado obrero en una fuerza de colaboración con las potencias imperialistas y que traicionó revoluciones realizadas por los trabajadores de otras tierras, al tiempo que le robaba a su propio pueblo el autogobierno democrático, piedra angular del socialismo. El destino de la Unión Soviética demostró de manera contundente que el gobierno de la clase obrera y la creación de un sistema social justo y democrático sólo pueden realizarse en una escala mundial.

El Comité por la Reagrupación Internacional Revolucionaria siente en lo más profundo estas lecciones fundamentales de la Revolución Rusa y las integra en su programa. Estamos comprometidos a construir una alianza internacional de partidos socialistas revolucionarios que hagan suyas las necesidades, la experiencia y el liderazgo de los más oprimidos y que se comprometan a reemplazar de forma mundial y definitiva al nocivo y explotador sistema capitalista con el socialismo. Invitamos a otras organizaciones revolucionarias a que se unan a nosotros. Estando ya en la segunda década del siglo XXI, y bajo la amenaza inminente a la vida en el mismo planeta, no hay tiempo que perder.

El Comité por el Reagrupamiento Internacional Revolucionario (CRIR) es un esfuerzo de organizaciones incluyendo el Partido de Libertad Socialista (Freedom Socialist Party) de EEUU y el Partido Obrero Socialista de México para unir trotskistas de diferentes países para trabajar conjuntamente hacia la fundación de una nueva internacional socialista.

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