Lo que necesita la Revolución de Cuba: Un nuevo partido que luche por la democracia de los trabajadores
Andrea Bauer
volume:  
volume 32
issue 3
junio de 2011
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Varadero, Cuba. Foto: Chris Weatherhead

En muchos sentidos, la lucha del estado obrero cubano para sobrevivir es similar a una huelga laboral. Los huelguistas necesitan resistir un día más que el patrón – resistir contra todo el dinero y el poder del otro bando. En Cuba, la valiente Revolución necesita sobrevivir al imperialismo, el cual tiene su sede a sólo 140 kilómetros de sus costas.

Además, la huelga necesita líderes decididos a no renunciar a las metas fundamentales y que cuenten con las estrategias correctas; es lo que necesita también el pueblo cubano. Desgraciadamente, el tan anticipado Sexto Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC) en abril no proporcionó ese liderazgo. Al contrario, adoptó 313 nuevos lineamientos económicos y sociales que, en su conjunto, crean el terreno propicio para el regreso al capitalismo.

Sólo la intervención directa del pueblo cubano puede lograr un cambio de curso que les permita aguantar “un día más”. O, en otras palabras, seguir siendo la inspiración para trabajadores y socialistas de todo el mundo; ésa es la única garantía del futuro de su propia revolución.

Una batalla contra corriente. El estado obrero cubano ha viajado por caminos peligrosos debido, sobre todo, a la hostilidad de la clase dominante de EEUU, la cual perdió un valioso terreno para la explotación debido a la Revolución de 1959.

Los EEUU también estaban decididos a eliminar el cercano ejemplo de lo que se puede hacer si se erradica el lucro privado. La Revolución Cubana ha alcanzado metas fabulosas, entre otras, el cuidado médico y la educación universales, los fenomenales avances en la alfabetización y la esperanza de vida y los grandes ejemplos de solidaridad internacional.

Cuando la URSS se desplomó a principios de la década de 1990, Cuba perdió su principal socio comercial, lo cual fue un golpe devastador debido al bloqueo de EEUU. El PCC realizó cambios designados a atraer divisas, sobre todo del turismo. Dichas medidas de tipo capitalistas, las cuales afirmaba Castro que eran un paso necesario hacia atrás, ayudaron a aliviar el sufrimiento y a estabilizar la economía. Pero también crearon oportunidades para la corrupción y el mercado negro y provocaron nuevos niveles de desigualdad social.

Después surgieron los devastadores huracanes, la sequía y la crisis económica mundial. Los ingresos de las exportaciones se desplomaron y su deuda externa se hizo impagable. [Para leer un estudio detallado en inglés de los acontecimientos hasta el 2009, véase “Cuba: imperiled and defiant — can the revolution survive?” (“Cuba, en peligro y desafiante — ¿puede sobrevivir la Revolución?).]

Luz verde a la desigualdad. En respuesta a la crisis, el año pasado el presidente Raúl Castro propuso 291 modificaciones a las políticas diseñadas para garantizar “la continuidad y la irreversibilidad del socialismo”.

Lo lograrían, en parte, rectificando “errores” del pasado: principalmente, la promoción del “igualitarismo” más que “la igualdad de derechos y oportunidades”. Castro afirmó que el hincapié en el igualitarismo ha causado la falta de productividad y el que el pueblo espere que el Estado se ocupe de ellos sin que tengan que trabajar duro. Pero Castro culpa a la víctima. La baja productividad de Cuba proviene principalmente del hecho de que los trabajadores no cuentan con cuidado infantil y transporte efectivos, con las herramientas necesarias, etc.

Después de que se discutieron los lineamientos a nivel nacional, se expandieron para ser discutidos en el Sexto Congreso del PCC en abril, donde el partido los ratificó unánimemente con modificaciones menores. Algunos cambios requerirán una nueva legislación por parte de la Asamblea Nacional antes de que se puedan implementar.

Las metas anunciadas de las reformas son el incremento en la productividad, la reducción de los gastos del Estado y el incremento de los ingresos, la atracción de inversiones extranjeras y nacionales y el mejoramiento del nivel de vida.

Actualmente, alrededor de las tres cuartas partes de los cubanos trabajan para empresas estatales. El gobierno tiene planes de eliminar más de un millón de puestos públicos, o sea, la quinta parte de la fuerza laboral, durante los próximos años. Sin embargo, los despidos están ocurriendo más lentamente de lo que se había planificado originalmente aparentemente debido tanto a la oposición de los trabajadores como a que los planes para la implementación son inadecuados.

Muchos de los cambios en políticas están destinados a transformar a las recién desempleadas masas en familias de granjeros contribuyentes o pequeños empresarios, a quienes por primera vez se les permitirá contratar (y explotar) el trabajo de otros. Pero esto no es realista. La mayoría de los cubanos no cuentan con dinero para abrir negocios, y sus vecinos no tienen dinero para apoyarlos como clientes.

Aquéllos con posibilidades de éxito serán los administradores que puedan saquear los almacenes estatales, los cubanos con acceso a visitantes extranjeros y la gente que reciba remesas de parientes que vivan en el extranjero. Estas categorías incluyen muy pocos cubanos negros, a quienes se les discrimina en la industria del turismo y que de por sí son los más maltratados por la creciente desigualdad.

Mientras tanto, el carné de racionamiento, un factor de supervivencia, va a desaparecer al mismo tiempo que también se reducirán otras formas de asistencia social como el seguro de desempleo. Castro ha prometido que “los más necesitados” no serán arrojados a los lobos. Sin embargo, los lineamientos hacen hincapié en que la familia sea la primera línea de apoyo para compensar lo que el Gobierno les está quitando. Como en el resto del mundo, son las mujeres las que llevarán la mayor parte de esta carga.

Un aspecto positivo de una economía más abierta es que muchos cubanos están entusiasmados con la nueva libertad para comprar casas y coches legalmente y con la posibilidad de que también se relaje la prohibición de viajar al extranjero. Pero estas libertades también beneficiarán a los cubanos que de por sí tienen más.

El mito del socialismo en un país. No es parte de la naturaleza de un estado obrero, el cual es un país en transición del capitalismo al socialismo, durar para siempre. Siempre y cuando el capitalismo tenga el dominio internacional, el estado obrero será endeble. Sólo el surgimiento del socialismo en todo el mundo, sobre todo en países materialmente avanzados, puede garantizar el éxito del socialismo en cualquier nación.

Ésta es una dura verdad para los pioneros valientes como los cubanos, quienes han sido de los primeros aspirar al socialismo. Y es una verdad que niegan los líderes cubanos influidos por la URSS y su promoción estalinista de la quimera del socialismo en un país.

¡Esto no significa que el pueblo cubano se deba rendir! Lo que se necesita con desesperación es un partido revolucionario socialista en Cuba que luche por la democracia de los trabajadores — el poder de los trabajadores para crear realmente políticas y no sólo para que “les pidan su opinión”.

Algunas medidas de tipo capitalistas sí son necesarias para mantener a Cuba a flote — pero son los trabajadores los que deben tomar estas decisiones pues no tienen intereses burocráticos que proteger. Ellos saben lo que será efectivo y conocen la mejor manera de proteger a los cubanos más vulnerables. Ellos son capaces de revertir políticas suicidas para el socialismo y de evitar el regreso del capitalismo que está ocurriendo en la Unión Soviética, China y Vietnam.

A pesar de los errores del PCC, la principal culpable de la difícil condición del pueblo cubano es sin duda la guerra capitalista contra la Revolución. Por otra parte, la esperanza principal del pueblo cubano es la catastrófica desintegración del capitalismo, la cual está provocando cada vez más resistencia militante contra ella en todo el mundo.

Éstos son tiempos difíciles, pero tiempos maravillosos para que el pueblo cubano tome las riendas de su propia revolución para hacer frente al imperialismo — con la continua solidaridad de sus simpatizantes internacionales. Un día más … con mejores días y la visión del socialismo mundial en mente.

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