Los sindicatos locales se unen al llamado en pro de una huelga general en los EEUU
Steve Hoffman
volume:  
volume 29
issue 5
octubre de 2008
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El DÌa del Tra­bajo de 2008, San Francisco: el Sindicato Inter­national Longshore and Warehouse Union lanzó una huelga cerrando los puertos de la Costa Oeste. Credit: Sharat G. Lin / www.indybay.org

Los empleados públicos están hartos de ver cómo los servicios esenciales que proveen se ven reducidos para liberar fondos para la empresa guerrera. Y como todo el mundo, están irritados por la incesante presión de los altos precios de los alimentos y del combustible, por la pérdida de empleos y por los salarios estancados.

Por eso, miembros de varios sindicatos locales adoptaron rápidamente dos resoluciones que se oponen a las guerras de Irak y Afganistán, y osadamente propusieron un emplazamiento a huelga y unas soluciones en favor de los trabajadores para la crisis económica.

Una de las resoluciones se escribió para la convención nacional de la Federación Americana de Empleados Estatales, de Condados, y Municipales (AFSCME). La resolución hacía un llamado para que los líderes de la AFSCME organizaran una huelga nacional para salvar los servicios públicos terminando la guerra e imponiendo impuestos para las corporaciones y los ricos.

La segunda resolución se escribió para la convención anual del Concilio Laboral del Estado de Washington (WSLC) y hacía un llamado para que las dos federaciones laborales más importantes, la AFL-CIO y Change to Win, lanzaran una huelga general a nivel nacional contra la guerra, los altos precios del petróleo, los embargos hipotecarios y los lanzamientos, y la falta de cuidado médico asequible. También condenaba los ataques contra los inmigrantes.

Cuatro sindicatos locales se unieron. Las resoluciones fueron redactadas por activistas del Partido de Libertad Socialista en el AFSCME Lo304, y luego se hizo circular entre otros miembros del Local 304 para que compartieran su opinión. Los bosquejos de las resoluciones también fueron discutidas y publicitadas por los Trabajadores Organizados por la Solidaridad Laboral, un comité de varios sindicatos del área de Seattle.

Después se presentaron las resoluciones a todos los miembros del Local 304 en una reunión del sindicato en junio. Ambas resoluciones fueron recibidas con entusiasmo y aprobadas unánimemente. Su siguiente fase fue el AFSCME Local 843, donde fueron aplaudidas y aprobadas.

La resolución para una huelga nacional de la AFSCME también fue adoptada por el sindicato AFSCME Local 341 del área de Seattle. Y en julio, el presidente de la AFSCME Local 444 de Oakland, California, envió el siguiente correo electrónico: “Estoy orgulloso de informarles que nuestro sindicato local votó por apoyar la Resolución de una Huelga contra la Guerra del AFSCME Local 304.”

Dichos sindicatos se vieron inspirados por los ejemplos recientes de acciones masivas de huelgas: el plantón del Día del Trabajo de 2006 por parte de trabajadores inmigrantes para oponerse a la legislación racista contra los inmigrantes; y el cierre de todos los puertos de la Costa Oeste de EEUU el Día del Trabajo de 2008, dirigido por el sindicato International Longshore and Warehouse Union, para oponerse a las guerras de Irak y Afganistán.

No es ninguna coincidencia que el llamado resonara entre los miembros de la AFSCME; la mayoría trabaja para gobiernos locales que han tenido que hacer frente a severos cortes presupuestarios.

Sólo en California, un déficit de $16,000 millones amenaza con reducir el financiamiento del cuidado médico para los pobres y ancianos, la educación, las bibliotecas, y los parques. ¡La solución del gobernador Schwarzenegger es reducir al mínimo federal el salario de todos los empleados estatales!

Para dichos trabajadores, fue lógico exigir que los billones de dólares desperdiciados en la guerra y en las concesiones fiscales a las corporaciones se destinaran a salvar los servicios públicos, a crear empleos para reconstruir la infraestructura y la vivienda pública, y para garantizar el cuidado médico para todos.

Un apasionado debate. A finales de julio, ya era hora de transmitir este mensaje a los 6,000 participantes de la convención nacional de la AFSCME en San Francisco. Delegados de los sindicatos locales que apoyaban la resolución colaboraron para obtener el apoyo de otros.

Les dieron folletos a los delegados, debatieron, y contestaron preguntas. La discusión demostró que muchos delegados agradecían la oportunidad de considerar cuál debería ser la respuesta del movimiento laboral en estos tiempos, y estaban dispuestos a considerar la osada propuesta de movilizar a los 1,4 millones de miembros de la AFSCME para realizar una huelga.

Pero los líderes nacionales del AFSCME tienen un fuerte control de las convenciones, y no iban a dejar que prosperara un llamado a una estrategia militante. Ellos se sienten mucho más cómodos cabildeando entre políticos del Partido Demócrata y utilizando métodos aprobados por el Gobierno, como el arbitraje, para negociar contratos. ¡Olvidémonos de las huelgas!

Se envió la resolución para que un comité la revisara, el cual fue comisionado por los líderes. Parece que los miembros del comité tuvieron un ataque cardiaco cuando leyeron la quinta palabra del título, la cual era “huelga”. Declararon que la huelga sería ilegal, que ni los miembros ni el público la apoyarían, etc. Los defensores de la resolución respondieron con ejemplos de huelgas exitosas. El presidente del AFSCME 304, Rodolfo Franco, hizo referencia a una huelga de la AFSCME en todo el estado de Washington en 2001, y concluyó, “¡Si lo queremos hacer, lo podemos hacer!” ¡Amén!

Sin embargo, los líderes nacionales controlan las resoluciones que se mandan al cuerpo de delegados, y no quisieron cambiar de parecer. A pesar del apoyo de cuatro sindicatos locales, nunca permitieron ni siquiera que se considerara la resolución. La audiencia los criticó mucho por dicha maniobra antidemocrática.

La siguiente semana, la resolución para una huelga general entró en el círculo de bateadores durante la convención del WSLC en Vancouver, Washington. Simpatizantes hicieron concilios y repartieron copias de la resolución en la convención así como una carta de presentación firmada por 28 sindicalistas de 18 sindicatos distintos afiliados al WSLC, tanto privados como del sector público.

Como en la AFSCME, las resoluciones son revisadas por un comité, y éste desató un apasionado debate de una hora. Algunos miembros del comité trataron de bloquear la resolución, arguyendo que debería pasar por los sindicatos internacionales de los delegados hacia el AFL-CIO y no al concilio laboral estatal. Los patrocinadores defendieron su derecho a buscar apoyo en ambas organizaciones a la vez.

Varios simpatizantes, incluyendo a líderes de sindicatos de los trabajadores de la electricidad y los muelles, arguyeron además que lo que se necesita para la difícil situación actual es una huelga general. Un veterano de Vietnam habló apasionadamente acerca de las vidas arruinadas de los soldados y de la tremenda carga para los hospitales de veteranos como consecuencia de la guerra.

Varios miembros defendieron la necesidad de una audiencia seria ante el cuerpo de delegados. Por el contrario, los miembros del comité debilitaron la resolución, haciendo un llamado a favor de una manifestación en lugar de la huelga. Enviaron la resolución con enmiendas a los miembros de la convención con la recomendación de que se aprobara.

Los defensores del llamado a la huelga rápidamente prepararon un volante, haciendo un llamado para que se integrara de nuevo el texto original. En el debate, hicieron referencia a las incontables manifestaciones que no han podido parar la guerra y a que la supervivencia del movimiento laboral está en peligro. Como lo resumió un delegado, el poder de los trabajadores se encuentra en su habilidad de parar la producción. Los delegados de ambos lados del debate estuvieron de acuerdo en que era necesario parar la guerra, y en la gravedad de la situación actual.

Venció la versión más débil, que contenía lenguaje para un llamado a una manifestación nacional. Pero muchos delegados pensaron que lo anterior significaba que el movimiento laboral debía lanzar una manifestación mayor, similar a la protesta contra la Organización Mundial del Comercio en Seattle en 1999.

¡Sigamos agitando! El Gobierno está tomando el control de las instituciones prestamistas para evitar el colapso del sistema financiero. Obviamente la situación se pondrá aún más difícil para los trabajadores.

La formación y el espíritu de lucha que inspiraron dichas resoluciones se deben difundir para prepararnos para el día en que el movimiento laboral esté listo para tomar una acción decisiva. Si las bases continúan agitando, se puede forzar a los líderes a que actúen, o a que se quiten de en medio para dejar pasar a otros con el valor para hacer frente a estos difíciles tiempos.  

Steve Hoffman, delegado del sindicato AFSCME Local 304 ante el Concilio Laboral del Condado de Martin Luther King Jr., desempeñó un papel fundamental para llevar la resolución de huelga a la convención de la AFSCME.

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