Once potencias extranjeras bombardean a Siria: por qué, y quién es quién.
Monica Hill
volume:  
volume 37
issue 2
abril de 2016
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Un niño empuja una bicicleta a través del devastado barrio de Sukari en Alepo. Foto: AFP

No menos de 11 fuerzas aéreas estaban bombardeando a los sirios al cierre de esta edición - Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia, Turquía, Arabia Saudita, Australia, Baréin, Canadá, Jordania y Emiratos Árabes Unidos. Por tierra actúan miles de tropas extranjeras y yihadistas (incluyendo a ISIS), y mercenarios de fuerzas especiales supuestamente de 90 países, las cuales proporcionan un sinnúmero de armas y milicias, tiranizan a pueblos y barrios, y matan a voluntad.

Están destruyendo a Siria. Casi medio millón ha muerto y se ha obligado a más de la mitad de la población de 22 millones a abandonar sus hogares. Esta guerra civil contra un tirano sangriento se ha convertido en un espantoso símbolo de los imperialistas globales en un frenesí asesino para bloquear los cambios revolucionarios, especialmente en el Oriente Medio.

Los medios de comunicación explican muy poco acerca de quién está atacando a quién y por qué. Y no dicen nada sobre el carácter revolucionario de aquéllos que iniciaron la revuelta en primer lugar.

¿Por qué Siria es fundamental? Siria no es rica en recursos petroleros pero está situada entre los gigantes de la producción de petróleo y en medio de las potencias imperialistas, deseosas de ampliar su dominio territorial y económico tan lejos como les sea posible. Es un choque de titanes (Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudita) y sus aliados y aspirantes sub-imperialistas. Ninguno de ellos se preocupa por la clase trabajadora siria.

El imperio estadounidense quiere controlar el Medio Oriente. Rusia quiere bloquear el control de EE.UU. y elevar su poderío militar. "Es difícil imaginar un mejor ejercicio [para las tropas rusas], dijo el presidente Putin. "Podemos entrenar [en Siria] durante mucho tiempo sin ningún daño serio a nuestro presupuesto." Turquía se opone a Assad y quisiera recuperar su versión del Imperio Otomano derrotado durante la Primera Guerra Mundial. Inglaterra y Francia, otrora los principales colonizadores de la región, todavía tienen enormes intereses económicos que proteger allí.

Irán está luchando para mantener su impopular teocracia musulmana y para convertirse en una potencia principal en el Oriente Medio. Arabia Saudita, el mayor estado petrolero, está compitiendo contra Irán por la misma cuestión. Israel, que comparte fronteras con Siria, ha dependido durante mucho tiempo de la falta de resistencia de Assad ante la ocupación de los Altos del Golán por parte de Israel. Qatar y otros países del Golfo y sus multimillonarios individuos han financiado las diversas milicias yihadistas que fluyen hacia Siria desde otros países. La guerra siempre es rentable para los intereses financieros.

Todos estos depredadores ahora apoyan una "solución política" que mantendría intacto el régimen de Assad - el mismo régimen que dejó caer miles de bombas durante los primeros seis meses de 2015, y cuyas fuerzas son responsables de matar a casi el 90 por ciento de los civiles que murieron en el mismo período.

Las ruinas de Alepo. "Las bombas están cayendo tan rápido en Alepo ahora que los equipos de rescate a menudo no tienen tiempo para llegar a las víctimas entre las explosiones", dijo un trabajador de rescate en enero de 2016. Aviones rusos y del gobierno de Assad han estado bombardeando Alepo desde septiembre de 2015. Una vez una ciudad de tres millones, Alepo era la ciudad más comercialmente próspera y étnicamente diversa de Siria. "Free Alepo," el sector anti-Assad y anti ISIS en el este de la ciudad, está siendo reducido a escombros.

Las tropas de infantería pro-Assad incluyen la Guardia Revolucionaria de Irán y a combatientes libaneses aliados de Hezbolá, y yihadistas chiítas de Irak, Afganistán y Pakistán. Contradictoriamente, el ejército turco anti-Assad está atacando a las fuerzas kurdas que también están en contra de Assad, pues la mayor prioridad de Turquía es debilitar la larga lucha de los kurdos para liberarse de la represión turca.

Hoy día, Alepo se enfrenta a la cruel estrategia de asedio por hambre de Assad contra los residentes que se oponen al régimen. Las bombas están apuntando a los civiles atrapados en un sinnúmero de hospitales, escuelas, panaderías, mercados, mezquitas, barrios, y en las ciudades y pueblos circundantes. Una gran ciudad, cuyos trabajadores y estudiantes han jugado un papel destacado en la insurrección de Siria, ha sido herida de muerte por las fuerzas contrarrevolucionarias.

La soberanía kurda. Los kurdos, un grupo étnico diverso de más de 30 millones de personas, viven en Turquía, Irak, Irán y Siria y fueron enviados contra su voluntad a estos países por los vencedores en la Primera Guerra Mundial europea. Ellos han sido objeto de abuso, desprecio y masacres durante décadas por parte de los tiranos de Oriente Medio. Al igual que los palestinos, han resistido tenazmente y hoy quieren la independencia más que cualquier otra cosa. Ellos son considerados "terroristas" por los imperialistas.

Los kurdos de Siria, la mayor minoría étnica, fueron de los primeros en manifestarse contra Assad cuando Siria se unió a la primavera árabe en 2011, y desde entonces se encuentran entre los mejores luchadores tanto contra las fuerzas de Assad como contra ISIS. Aunque no poseen una uniformidad política, un buen número de kurdos es izquierdista, especialmente los de Siria y Turquía. Sus milicias incluyen miles de mujeres guerreras armadas.

La crisis global de la izquierda. La guerra civil de Siria no sólo ha dejado al descubierto la crisis del capitalismo mundial sino que ha puesto de manifiesto una alarmante falta de solidaridad entre los socialistas y otros progresistas. La política estalinista tiene mucho que ver con eso – es decir, la ideología de aquéllos que una vez apoyaron las políticas soviéticas de Stalin y que hoy día defienden a la Rusia imperialista. En realidad defienden a Assad como anti-imperialista.

En Europa, especialmente, los estalinistas se han aliado a grupos fascistas como Forza Nuova y Casa Pound de Italia. Estos y muchos otros grupos nacionalistas de extrema derecha mantienen en varios países su firme apoyo a Assad. Esta alianza "Roja-Café", escribe el activista y periodista italiano Germano Monti, "es un factor crucial para la falta de solidaridad con el pueblo sirio, sobre todo en los círculos de izquierda".

Los marxistas de Oriente Medio también señalan agudamente que la mayor parte de la izquierda occidental está desinformada y desinvolucrada en la lucha de cinco años de Siria y ha hecho muy pocos reportajes o análisis de esta lucha revolucionaria en estado de sitio. Aquéllos que apoyan la lucha revolucionaria siria son los grupos trotskistas en gran medida (aunque no todos) y algunos marxistas y anarquistas independientes.

La revolución continúa. A principios de marzo comenzó un alto al fuego temporal, negociado por los Estados Unidos y Rusia. Syria Freedom Forever informó que estallaron "los carnavales de protestas" de inmediato en todo el país, exigiendo el derrocamiento de Assad. Claramente, ellos no apoyan los objetivos de alto al fuego y no se dan por vencidos. Los valientes combatientes que exigen una democracia socialista inclusiva y secular merecen la defensa incondicional de la izquierda mundial.

Contacto: FSnews@mindspring.com.

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