Por la inmediata expansión de la ayuda de EUA y por un Puerto Rico libre
octubre de 2017
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Maribel Valentín Espino se sienta en su casa destruida por el huracán. (AP Photo / Gerald Herbert)

El Partido de Libertad Socialista (FSP) condena la insensible reacción de la administración de Trump y del Gobierno de EUA ante la atroz crisis humanitaria de Puerto Rico causada por los huracanes.

Décadas de colonización por parte de EUA y de políticas neoliberales han agravado la devastación de vidas, tierra, infraestructura y edificios causada por las tormentas. EUA tomó posesión de Puerto Rico hace más de 118 años después de su victoria militar sobre los últimos vestigios del Imperio español en nuestro hemisferio. Desde entonces, las necesidades del pueblo han sido subordinadas a la despiadada explotación de los recursos humanos y naturales por el capital financiero de EUA – bancos, fondos de riesgo y especuladores.

Cuando el neoliberalismo irrumpió en la escena para proporcionar una inyección de vida al capitalismo en crisis, el impulso hacia la privatización de todo lo existente causó perjuicios extraordinarios en Puerto Rico. Se deterioraron las condiciones de vida al desaparecer los fondos gubernamentales y los empleos. La infraestructura de la isla fue devastada por una campaña para convertirlo todo, desde los caminos y servicios públicos hasta el sistema educativo, en empresas privadas con fines de lucro.

La respuesta del presidente Trump ante las calamidades causadas por los huracanes Irma y María ha sido cruelmente negligente en todos los aspectos. Sólo se han destinado $5,000 millones de dólares para la ayuda, la cual es una cantidad miserable dadas las necesidades de la isla y la riqueza de EUA. La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, según las siglas en inglés) ha obstaculizado burocráticamente la distribución de la ayuda que ha podido llegar a Puerto Rico. Hay reportajes que afirman que la mayor parte de la ayuda para el desastre aún se encuentra en los muelles de San Juan, la capital. Cincuenta por ciento de la población carece aún de acceso a agua potable y la red eléctrica está tan dañada que el 85 por ciento de la población aún no tiene electricidad. La falta de combustible y electricidad está obstaculizando el funcionamiento de hospitales, poniendo en riesgo la vida de los más vulnerables: los niños y los ancianos. La tasa de mortandad está aumentando sobre todo en las áreas rurales.

El FSP hace las siguientes demandas y exhorta a que los activistas de EUA las usen para conseguir el apoyo comunitario y para presionar al Congreso para que satisfaga las apremiantes necesidades del pueblo puertorriqueño. (Para firmar una petición ve a: https://campaigns.organizefor.org/petitions/help-puerto-rico-after-hurricane-maria.)

  • Que se cancele la deuda que Puerto Rico tiene con Wall Street y que se elimine el consejo de supervisión financiera creado por el Congreso en 2016.

    Dado que la Reserva Federal gastó $29 trillones de dólares para comprar préstamos bancarios de baja calidad después de la crisis financiera de 2007-2008, es atroz la hipocresía de Washington por hacer responsable al pueblo de Puerto Rico de una deuda de $74, 000 millones de dólares. Es injusto obligar al territorio a pagar los préstamos que fueron necesarios debido al empobrecimiento causado por los supervisores coloniales, quienes también utilizaron a la isla como un basurero para desperdicios tóxicos y para maniobras militares. Durante el gobierno de Obama, se creó un consejo de supervisión financiera a través de la Ley de Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico (PROMESA, según las siglas en inglés). El propósito de este organismo es garantizar el pago de la deuda de Puerto Rico pero se debe eliminar.


  • Que se derogue la Ley Jones

    La económicamente devastadora Ley Jones exige que todos los bienes enviados a Puerto Rico sean entregados por barcos de EUA desde puertos de EUA. Después de protestas comunitarias y de presión de algunos elementos del Congreso, el 28 de septiembre Trump accedió a eliminar este requisito por sólo 10 días. Este es el momento de abolir este resquicio de legislación colonial de la década de 1920, el cual incrementa el costo de todo lo que consume el pueblo, y de permitir que otras naciones envíen ayuda y que intercambien bienes libremente con Puerto Rico.


  • Que se incremente la ayuda humanitaria y que se proporcionen fondos gubernamentales para facilitar la distribución.

    Washington debe incrementar inmediatamente los fondos de ayuda y proporcionar dinero para ayudar a eliminar los obstáculos para la distribución, lo cual es crucial para terminar con la crisis. Se debe enviar dinero, alimentos, agua, medicinas y equipo pesado para despejar y reparar los caminos a los gobiernos locales y a las federaciones sindicales de Puerto Rico para la distribución en lugar del incremento de la presencia militar del Pentágono en la isla. El FSP celebra a los sindicatos de EUA que están enviando miembros, provisiones y equipo para contribuir a la ayuda.


  • Que se utilicen recursos federales y que se recauden impuestos corporativos para reparar la red eléctrica y los sistemas de distribución de agua.

    Que se proporcionen fondos gubernamentales y asistencia tecnológica no militar para reconstruir la infraestructura de Puerto Rico. Que se impongan tributos fiscales a las compañías navieras y a las corporaciones que hayan lucrado con el pueblo puertorriqueño durante décadas para financiar dichos proyectos de infraestructura.


  • Que haya oposición a todos los esfuerzos por aprovecharse de la actual crisis para privatizar las redes e infraestructuras públicas.

    Katrina en 2005 y otros desastres posteriores nos enseñaron que los inversionistas rapaces y sus cómplices del capital financiero buscan aprovecharse del sufrimiento humano. Después del huracán Irma, el Gobernador de Puerto Rico declaró que veía la tempestad como una “oportunidad” para el incremento en la privatización. ¡Que nadie se robe la riqueza pública!

Finalmente, el FSP otorga su apoyo incondicional al derecho del pueblo puertorriqueño a la autodeterminación. Al mismo tiempo, reconocemos que sólo un Puerto Rico socialista independiente que sea parte de una federación de repúblicas socialistas en el hemisferio occidental podrá satisfacer totalmente las necesidades de los trabajadores y de la gente oprimida de Puerto Rico y garantizar su libertad.

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