Crisis en Venezuela
Después de la Asamblea Constituyente del presidente Maduro
Stephen Durham
volume:  
volume 38
issue 5
octubre de 2017
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Asamblea Constituyente en Venezuela. Photo: @DrodriguezVen

En agosto, el Comité por el Reagrupamiento Internacional Revolucionario (CRIR) se reunió en la Ciudad de México para discutir temas internacionales fundamentales con participantes de México, Estados Unidos, Argentina, Costa Rica y la República Dominicana. La crisis en Venezuela se encontraba en primer lugar en la lista. Este artículo trata de las contribuciones del FSP. Para saber más acerca del CRIR, ve al final de este artículo.


Después de una oleada insurreccional de rebelión popular que duró de abril a finales de julio, el presidente Nicolás Maduro consolidó su poder mediante la elección de una Asamblea Constituyente. Su trabajo es “transformar el estado, crear un nuevo marco legal y redactar una nueva Constitución” que supuestamente fortalecerá su régimen.

La asamblea es la respuesta de Maduro a las protestas que causaron miles de heridos, cientos de arrestos y más de 120 muertes. Las protestas fueron causadas por una profunda crisis económica con una alta inflación y escasez de alimentos, combinada con una amplia insatisfacción por la cancelación por parte de Maduro de las elecciones estatales y locales y sus esfuerzos por disolver la Asamblea Nacional.

En los meses previos a la votación, un creciente sector de la población, incluyendo algunos chavistas, se opuso a la insistencia de Maduro de convocar a elecciones para la Asamblea Constituyente. Sin embargo, la votación de julio es una victoria de Maduro sobre los manifestantes y sobre la oposición política de centro-derecha dominada por las empresas y organizada dentro de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Por ahora, MUD está dividida sobre qué tácticas adoptar y las protestas callejeras han terminado.

Trump responde. La reacción del presidente Donald Trump ante la elección de la Asamblea Constituyente tenía el hedor de la arrogancia y la hipocresía imperialistas. Trump tildó al régimen de Maduro de dictadura, impuso sanciones contra los activos de funcionarios venezolanos en EUA y amenazó con una intervención militar.

Durante años los Estados Unidos han canalizado millones de dólares a la oposición antichavista. Trump, que ni siquiera ganó el voto popular en su propio país, no estaba en condiciones de declarar el derrocamiento de la democracia en Venezuela, pero eso no lo detuvo.

Después de imponer sanciones, rápidamente se retiró del bloqueo de importaciones de petróleo venezolano, ya que esto cerraría la mayor concentración de refinerías del mundo a lo largo de la costa del Golfo y crearía un aumento en los precios del petróleo para los consumidores estadounidenses. Habiendo fracasado en todos los frentes, sus amenazas militares le resultaron contraproducentes y unificaron a todos los vecinos de Venezuela contra la intervención estadounidense, incluso a aquéllos que se oponían al régimen de Maduro.

Las contradicciones del Chavismo. Desde sus inicios, Hugo Chávez lideró un movimiento de reforma contradictorio e inestable. Entre los militares promovió la creación de una “burguesía progresista” contra una poderosa élite oligárquica. Contra el imperialismo, denunció al Banco Mundial, se alió a la OPEP y formó el ALBA, un bloque comercial latinoamericano. Al pueblo venezolano le prometió la democracia y el final de la miseria a través del socialismo. Durante su gobierno, Chávez logró equilibrar estas tres fuerzas, utilizando una contra las otras mientras mantenía un estado capitalista.

Sin embargo, aumentaron los problemas de este modelo de gobierno cuando la crisis económica mundial golpeó a Venezuela. Los precios mundiales del petróleo se desplomaron produciendo dificultades masivas, ya que las ventas de petróleo en ese entonces y ahora aportan el 90% de los ingresos del gobierno. Esta crisis debilitó la capacidad de Maduro para proporcionar alimentos, educación y vivienda pues tenía que contener el conflicto entre capitalistas y trabajadores.

En abril de 2013, los votantes venezolanos expresaron su insatisfacción con Maduro al elegirlo por un estrecho margen de 1.5 por ciento de victoria sobre Henrique Capriles, el candidato de MUD. A comienzos de 2014, la escasez de alimentos se volvió severa y el país experimentó semanas de protestas callejeras.

Las crisis se recrudecieron durante los siguientes dos años. El gobierno ideó una serie de programas de intercambio de divisas que favorecían a los patrocinadores comerciales de Maduro. Estas firmas recibieron dólares de las arcas del gobierno a tasas favorables para comprar bienes de consumo en el mercado global. Se suponía que estos bienes se venderían a precios controlados, pero la corrupción masiva y la práctica de la acumulación, combinada con la venta de mercancías en el mercado negro, enfureció a los venezolanos. De esta forma, a medida que el sector de los capitalistas leales al gobierno ganó influencia y riqueza, crecieron los opositores de Maduro.

La enorme inflación se sumó al sufrimiento cotidiano de los trabajadores empobrecidos y de los pobres y las protestas crecieron con MUD jugando un papel de liderazgo.

Dos facciones del gobierno nacionalista burgués. La batalla entre el régimen de Maduro y MUD la libran dos facciones opuestas de la clase dominante venezolana. MUD representa a la élite oligárquica. La opositora al MUD es la boliburguesía, un sector capitalista que llegó al poder con el establecimiento de la República Bolivariana de Chávez, la cual hoy en día recibe el apoyo del gobierno de Maduro, incluyendo las fuerzas militares.

Con la caída de los precios del petróleo, estas dos facciones celebraron una serie de reuniones entre 2014 y 2017 en las que buscaban una solución negociada a la crisis porque ninguno quería cancelar la deuda externa, nacionalizar los bancos ni eliminar la corrupción estatal. Tampoco querían cambiar la naturaleza de clase del estado venezolano y capacitar a la clase obrera, los campesinos y los pobres desposeídos. Sin embargo, a medida que empeoraban las condiciones de vida, estas negociaciones se cancelaron. Hoy día, ambas partes están enfrentando una creciente presión extranjera para reanudar las conversaciones.

Por ahora, Maduro mantiene el poder. El levantamiento revolucionario ha menguado, el ejército está a su lado para proteger sus propios intereses económicos y la Asamblea Constituyente está preparada para crear una nueva constitución que garantice el mantenimiento del capitalismo y la propiedad privada.

Maduro ya ha declarado que quiere alejar a Venezuela de la producción de petróleo y acercarla a la extracción de otros recursos naturales, comenzando en la rica región del Orinoco, donde se han firmado contratos de 10 mil millones de dólares con empresas extranjeras. Su objetivo es el mismo que todos los regímenes nacionalistas burgueses dependientes de la inversión de capital extranjero: imponer condiciones de paz laboral para garantizar la generación de ganancias y buenos réditos de las inversiones de capital extranjero.

El falsamente llamado “socialismo del siglo XXI” de Hugo Chávez se encuentra sin duda en un callejón sin salida.

Apoya a los venezolanos. Los socialistas revolucionarios tenemos la responsabilidad de hacer todo lo que esté a nuestro alcance para oponernos a la intervención estadounidense en Venezuela. Al mismo tiempo, debemos reconocer el legítimo derecho de los venezolanos a oponerse a la corrupción del gobierno de Maduro y a las políticas fallidas que le han hecho la vida insoportable a la mayoría de la población del país. Debemos exigir que Maduro cancele la deuda externa y todos los pagos de intereses y que utilice esos fondos para comprar alimentos y medicinas inmediatamente, especialmente para mujeres, niños, adolescentes y ancianos, los cuales sufren más debido a las condiciones extremas de privación.

Debemos decir la verdad y afirmar que sólo el poder independiente y obrero en los barrios, los lugares de trabajo y las asambleas o soviets regionales puede comenzar a forjar un futuro seguro para los trabajadores y los oprimidos de Venezuela.

• ¡Estados Unidos, dejen en paz a Venezuela!

• ¡Por el poder de los trabajadores de Venezuela!

Comunícate con el autor en sgd551947@gmail.com.

Este artículo en inglés / This article in English


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El CRIR es un proyecto para reunir a organizaciones trotskistas de diferentes países para colaborar en la fundación de una nueva socialista internacional. Ponte en contacto en cririnter@gmail.com.