Aclaración de los fundamentos del socialismo
Fragmentos del artículo “Más socialismo para los escépticos”, en el cual Fraser explica los conceptos básicos de la economía marxista a un interlocutor imaginario pero típico a quien Fraser llama “Defensor del Libre Mercado” (DLM).
DLM: La economía moderna es demasiado compleja como para poder planificarla.
CF: ¡Ya deje de complicar las cosas! Con un poco de trabajo, estudio y experiencia, cualquiera que pueda administrar la economía de su propia casa puede supervisar el flujo de dinero en un negocio, en toda una industria, un gobierno, la banca, la bolsa de valores, y la compulsiva fuga de capital en todo el mundo.
El capital es simplemente dinero y bienes diseñados para crear lucro y para reinvertirse.
Y ese capital nació para expandirse o para perecer. Para que sean útiles, las inversiones deben producir, no sólo ganancias, sino también tasas crecientes de ganancias.
El resultado del capitalismo no es en absoluto la dramática y atractiva empresa laureada por los gurús financieros y periodísticos. No, el verdadero producto final es la dominación del mundo por parte de unos cuantos conglomerados enormes, cada uno de los cuales controla un segmento del mercado global: el imperialismo.
Ud., mi crítico, también debería ser lo suficientemente inteligente como para comprender la naturaleza y las leyes del sistema que Ud. considera incomprensible. Lenin afirmó, “Cada gobernante deberá aprender a cocinar y cada cocinero deberá aprender a gobernar el estado.” ¿Sabe Ud. cocinar? Entonces aún hay esperanzas para Ud.
DLM: Las relaciones de mercado no son tramadas por un grupo de complotistas secretos.
CF: ¿Quién dijo que lo eran? Existe mucha planificación, manipulación y control por medio de pactos pero, en términos generales, Ud. tiene razón. Fue Marx quien señaló la naturaleza verdaderamente anarquista del capitalismo industrial moderno — operación irracional, desorganizada y caótica que premia generosamente a los fijadores de precios, bandidos, gángsters, explotadores, tracaleros, especuladores, manipuladores del mercado, y todo tipo de corruptos. Pero el sistema de lucro subyacente es perpetuado por industrialistas y financieros anónimos y por los gobiernos de los que son dueños.
DLM: El sistema se regula por medio del comercio y de los precios fijados por el mismo.
CF: Ud. está confundiendo el sistema con el mercado. El mercado es coordinado por el comercio (lo que se vende y lo que no se vende), pero el sistema privado de lucro es perpetuado por aquéllos con el poder y las armas.
Además, en todo caso, el “comercio” no determina los precios básicos. En realidad, los precios del mercado fluctúan alrededor del valor real inherente de la mercancía. El valor de la mercancía proviene del trabajo que se ha realizado para producirlo. Y las ganancias de los patrones no son resultado de su inteligencia, ni de las inversiones de capital, ni del margen de ganancia, sino del valor producido por el trabajo — específicamente el valor excedente.
Los trabajadores producen mercancía que tiene más valor que el sueldo que se les paga para que puedan seguir funcionando. Esta diferencia es el valor excedente, el cual es la fuente generadora de capital.
El secreto del valor, la teoría laboral del valor, que fue descubierta por los economistas clásicos y por Marx, es lo que los dueños del capital temen y repudian. Es el secreto que hará libre al mundo. El pueblo aprenderá a controlar el supuestamente sagrado, eterno e inescrutable método de producción y distribución que ahora nos controla.
Los socialistas producen para satisfacer las necesidades humanas siguiendo un plan razonable sin pensar en la odiosa noción del lucro. Ya que no existe ninguna clase parasítica insaciable que mantener, la sociedad socialista produce abundantemente para todos. Ya contamos con la abundancia — sólo tenemos que transformar la manera en que se distribuye.