Freedom Socialist •Special Edition• October 2001
La perspectiva de El Salvador
por Salvador Duarte
En agosto de 1945 el mundo se estremeció ante la noticia de que EE.UU. había lanzado dos bombas atómicas en dos ciudades japonesas, Hiroshima y Nagazaki. Resultado: 200.000 bajas; no se respetaron hospitales ni escuelas. ¿Se violaron reglas de guerra? Lo que sí sabemos es que ha sido el acto de terror más salvaje en la historia de la humanidad.
En El Salvador la Guerra civil de 21 años (1970-1992) contra la tiranía militar de la época, el Pentágono la convirtió en Guerra de exterminio, dando apoyo logístico y asesores a la tiranía, y entrenando batallones para una guerra sin reglas.
El coronel Domingo Monterrosa lo confirmó al declarar que el batallón bajo su mando no distinguía a la hora de matar si eran civiles o guerrilleros. Esto quedó demostrado en la aldea en el oriente del país llamada El Mozote donde su escuadrón asesinó cerca de mil civiles sin respetar edad o sexo y éste es sólo un caso de decenas de aldeas borradas del mapa.
El general Alberto Medrano, miembro de la CIA, y su mejor alumno Roberto D’Aubuisson formaron con su asesoría los escuadrones de la muerte que sembraron durante 20 años el terror en todo el país. Usaron el aeropuerto salvadoreño de Ilopango para abastecer a los ex guardias somocistas que lucharon contra el gobierno nicaragüense legalmente constituido. El ex presidente Reagan mintió ante el Congreso de su país, al decir que en El Salvador se respetaban los derecho humanos cuando amanecían decenas de hombres y mujeres asesinados en plena calle.
En la Escuela de las Américas instalada en Panamá entrenaron a los tiranos más feroces y despiadados, que sembraron el terror en toda América Latina durante más de 50 años, como Somoza, Pinochet, Strossner, etc. y son decenas los militares salvadoreños que pasaron y siguen pasando por esa escuela hoy en lugar diferente. Aprendieron, entre otras cosas, a torturar llegando hasta la muerte.
Durante siglos de sembrar el terror los Estados Unidos jamás habían sufrido un atentado como el 11 de septiembre; esta acción debe hacer meditar a su pueblo trabajador y comprender que su gobierno no tiene razón alguna para hacer guerras a miles de millas de sus fronteras y asesinar pueblos indefensos sin ninguna justificación para hacer de El Salvador una base militar.
En Vietnam los jóvenes incorporados en el ejército lo hacían convencidos que luchaban contra un enemigo que quería despojarlos de sus bienes (según expresión del ex presidente Johnson). Esto es muy importante porque a los que mandan a morir o a matar hay que ofrecerles una bandera moral que justifique toda acción de guerra.
Por eso decimos que el terrorismo en el mundo no es nada nuevo y el país con la dirección bélica más terrorista son Los Estados Unidos. Pero tal vez algo nuevo surja de esta tragedia.
Tal vez los trabajadores de EE.UU. se den cuenta del terrible papel que desempeña su gobierno a nivel internacional, y quizás pongan manos a la obra. Ellos tienen el potencial de ser el enemigo que los gobernantes de EE.UU. no puedan vencer; y ésa es nuestra esperanza.
Salvador Duarte es co-fundador de la Escuela Obrera y Campesina de El Salvador y antiguo Secretario Nacional del Sindicato Nacional de Transporte.
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